domingo, 28 de marzo de 2010

MUJER ÚTERO




¡¡HISTÉRICAS!! Gritó la Historia, acusando con el dedo macho.
Es por el útero hambriento que migra en el cuerpo empujando órganos, explicaron egipcios, griegos y romanos.
Si aplasta el pulmón, provoca ahogo.
Si golpea el corazón, suscita angustia.
FRÍAS
HÚMEDAS
DELIRANTES
IMPERFECTAS

El problema es la matriz, dijo Platón. Órgano viviente por el deseo de hacer niños y al matrimonio nos condenó.

¡¡BRUJAS!! Gritó la Iglesia y el deseo nos robó.
Malas épocas para enfermar. A fuego vivo en la hoguera tus pecados redimirás. Y le continuaron largos años de pasividad.

El problema es que este órgano no obtiene lo que desea -escribió Freud- entonces se produce un mecanismo de identificación sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación.
Pura imitación, formación histérica de síntoma, por ejemplo la tos.

Repasar la historia de la histeria es comprender la histeria de la historia, expuesta desde Hipócrates a Freud.
 
Mujeres-Úteros fuimos vuestra devoción. Por su terror
CONDENADAS
MUTILADAS
REPRIMIDAS
ULTRAJADAS

Y ahora nos dicen, que también es histérico el varón, ¡no entiendo nada!


lunes, 22 de marzo de 2010



Conocerte es:
Reconocer que sos algo más que la prolongación de una línea.
Es sentir en la carne tu textura,
distinguir tu olor,
descifrar tu anónima composición.

Es comprender la dinámica de tu forma; construcción arbitraria.
Romper con el convenio social de tu uso,
descontextualizarte y re-ambientarte,
desacoplar tus partes.
Es detenerme a escuchar tu historia,
significarte y así amarte,
aborrecerte
rechazarte
valorizarte
colonizarte
Colorearte y desaturarte.
Imaginarte crisálida.

Es desconocer Saussure y sus discípulos. Le signifiant et le signifié.
Mediatizarte a través del arte.
Fundirnos hasta perder de vista que sos OBJETO y yo SUJETO.

martes, 16 de marzo de 2010

IDENTIDAD


Manos imantadas que se aferran a sus huellas, por lo tanto…
Perturbador
Alarmante
Desfilan cuerpos atrapados a sus designios
Sofocante
Incansables posturas ensayadas, sistémicas. ¡No me atrevía al cambio! Repetidas posturas ensayadas, sistémicas.


No creas que no te vi venir, fue tu sombra delatora y en mi costilla te sentí, rosamos cuerpos, me despegaste y me fui.
Sentí mi corazón tambor.
Poseída de vida baile enloquecida despojada de mandatos genéticos, genéricos.
Cuerpo que te hiciste libre y te encontraste. Ahora soy la que dibuja los surcos de mis huellas.